Vía Rivas-Acuña al Pájaro

Vía Rivas-Acuña al Pájaro

28 de octubre de 2026 0 Por jackrackham
Vía Pedro Ramos del Pájaro. La Pedriza

Vía Pedro Ramos del Pájaro. La Pedriza

Vía Rivas-Acuña al Pájaro — La Pedriza

La Rivas-Acuña es la tercera vía que surcó el Pájaro. Abierta en junio de 1960, recorre de forma bastante lógica una pared que, vista desde abajo, parece mucho más inaccesible de lo que realmente es. Fisuras, placas, travesías y hasta tubos de órgano se suceden en una escalada muy variada, que termina alcanzando la cima del risco más emblemático de La Pedriza.

De todas las vías por las que he subido al Pájaro, probablemente sea la más sencilla en términos de dificultad técnica. Pero eso no significa que regalen la cima. Aunque los pasos más difíciles están bien protegidos, hay tramos de escalada sencilla donde los seguros se alejan y conviene moverse con soltura. Una clásica con un bello recorrido que merece realmente la pena conocer.

FICHA TÉCNICA

Orientación: Este

Apertura: Junio de 1960, por la cordada del «Perro que fuma» Salvador Rivas junto con Pedro y Fernando Acuña, del Club Alpino Español.

Longitud: 140 metros aproximadamente.

Horario: 1 h 30 min de escalada

Dificultad: 6a en libre o A0-IV+ agarrándonos a los seguros para superar los pasos difíciles.

Exposición: M2

Equipamiento: Vía limpia salvo un único parabolt de progresión en toda la ruta. Primera reunión equipada.

LargoDificultadLongitudReunión
L16a (resto IV+)45 m3 parabolts con argollas
L26a (resto IV+)40 mÁrbol
L3 + L4III / IV55–60 m aprox.2 parabolts con argollas en la cima

Nota: Los dos últimos largos se realizaron empalmados utilizando una cuerda de 70 metros. En su recorrido original existe una reunión intermedia de dos parabolts con argollas en el cuello del Pájaro. No se recomienda asumir que el empalme pueda realizarse con una cuerda de 60 metros.

MATERIAL

  • Aliens: azul, verde, amarillo y rojo.
  • Camalots: 0,75 – 1 – 2 – 3 – 4.
  • Anillos de cinta o cordinos para lazar setas y árboles.
  • 7 cintas exprés, preferiblemente incluyendo algunas largas o alargables.
  • Una cuerda de 70 metros (configuración utilizada durante nuestra ascensión)
  • Material personal de reunión y rápel.

No utilizamos fisureros. Los friends indicados corresponden al material que llevamos y empleamos durante la escalada.

Puedes consultar la correspondencia de tallas en nuestra tabla de tamaños de friends.

REGULACIÓN DE ESCALADA

La cara este del Pájaro está sometida a restricciones temporales por nidificación.

La Rivas-Acuña figura expresamente entre las vías en las que está prohibida la escalada del 1 de enero al 31 de julio, ambos inclusive.

Consultar la regulación oficial del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

APROXIMACIÓN — 1 h 30 min

Comenzamos a caminar desde el parking de Canto Cochino, siguiendo el GR por la conocida Autopista de La Pedriza en dirección al refugio Giner de los Ríos, al que llegaremos en unos 40 minutos. Sin cruzar el río, dejamos el refugio a nuestra derecha y continuamos remontando el camino durante unos diez minutos más. Cuando el sendero comienza a llanear, debemos estar atentos a un desvío a la derecha, poco evidente y con escasa traza, que nos permite cruzar el río.

Desde aquí seguimos un sendero marcado con hitos que nos conduce hasta la cara sur del Pájaro. Una vez al pie del risco, tendremos que remontar una canal a nuestra derecha algo laberíntica, con varios pasos de bloque que nos obligarán a utilizar las manos. A veces será útil ayudarnos entre compañeros y, si algún paso no se ve claro, incluso sacar la cuerda antes de alcanzar el pie de vía. La aproximación termina junto al característico árbol desde el que comienza la Rivas-Acuña. En la pared encontraremos carteles del Parque Nacional que informan sobre las restricciones temporales de escalada.

DESCRIPCIÓN DE LA VÍA

PRIMER LARGO — 6a (un paso, resto IVº+) · 45 m

La Rivas-Acuña comienza de una forma bastante peculiar: subiéndose a un árbol. Pero este árbol guarda una triste historia.

Hace ya más de medio siglo, dos hermanos gemelos de origen uruguayo, Óscar y Raúl, perdieron la vida mientras escalaban la vía Pedro Ramos, cayendo al mismo árbol. Ambos eran muy queridos entre los escaladores de la época, quienes abrieron varias vías en La Pedriza en su memoria. Con el paso de los años, el árbol consiguió recuperarse y hoy sigue siendo el punto de partida de la vía.

Una vez subidos al árbol, frente a nosotros dos fisuras. La de la derecha es más difícil, mientras que la de la izquierda, una fisura de puños, constituye la entrada original. Antiguamente se colocaba un taco de madera y se superaba el paso con un estribo. Hoy se resuelve en libre, protegiéndonos con un Camalot del 2 y empotrando los puños para superar un movimiento, explosivo y bastante físico. Es el paso más difícil del largo.

Superada la entrada, debemos abandonar la fisura e iniciar una travesía ascendente hacia la derecha. Podemos protegernos con friends pequeños en las fisuras que vamos encontrando y también podremos observar algunos tallados para los pies.

Tras avanzar unos metros, aparece una chapa, el único seguro fijo de progresión de toda la vía. Continuamos la travesía ascendente hacia la derecha, por terreno sencillo, hasta alcanzar los característicos tubos de órgano.

Aquí podemos colocar un Camalot del 3 para proteger el siguiente movimiento. Un paso vertical, pero sin grandes dificultades, nos permite superar los tubos y continuar hacia arriba. Durante este tramo se puede lazar un cuerno de roca y/o colocar algún friend intermedio.

 

Escalando la vía Pedro Ramos. Largo 1. Tubos de Organo. Colección Julio Marina

Julio Marina escalando los tubos de órgano en 1977. (Fuente: Pedriza, Historia de 32 sendas de la vertical de César Castro)

 

Poco antes de la reunión pasaremos por una terraza ocupada por una buitrera, que difícilmente pasará inadvertida por su color «guano blanco» y olor pestilente. Antiguamente se montaba aquí la reunión, pero actualmente continuaremos un poco más arriba hasta encontrar tres parabolts con argollas.

SEGUNDO LARGO — 6a (un paso, resto IVº+) · 40 m

De nuevo, las mayores dificultades aparecen nada más salir de la reunión.

Tendremos que subir bien los pies para alcanzar una fisura abierta que asciende en diagonal hacia la derecha. Podemos proteger el movimiento con un friend pequeño antes de comenzar, aunque habrá que estirarse bastante para colocarlo correctamente. Empotrando los puños y con dos o tres movimientos algo exigentes conseguiremos superar el paso y salir hacia arriba.

Si nos fijamos bien, todavía podremos observar los restos de un pequeño taco de madera, testigo de una época en la que estos movimientos se superaban utilizando clavos y estribos.

Una vez superada la fisura, continuamos por terreno vertical pero sencillo, donde podremos protegernos con friends de distintos tamaños, en dirección a una especie de ojo de buey que se distingue más arriba. En este punto encontramos dos posibilidades para superar el obstáculo. La primera consiste en atravesar el agujero por dentro, para lo que tendremos que introducirnos y arrastrarnos un poco hasta conseguir pasar. La segunda es rodearlo por fuera mediante un paso atlético de oposición en Dülfer.

Superado el ojo de buey, continuamos ganando altura por una placa sencilla, aprovechando las setas y las posibilidades de protección que ofrece el terreno. Aunque la dificultad disminuye, conviene prestar atención.

El largo termina en el árbol situado en la base de la cola del Pájaro, donde montaremos la reunión lazando el tronco.

TERCER LARGO — IIIº / IVº (dos largos empalmados) · 55–60 m

Desde la reunión del árbol, salimos mediante un paso de incorporación al lomo del Pájaro. Tendremos que subir bastante un pie y auparnos sobre la roca. Desde abajo puede parecer más complicado de lo que realmente es, pero una vez encontramos la posición, el movimiento resulta sencillo.

Ya sobre el lomo, seguimos una sucesión de grandes setas de granito que nos permiten progresar y protegernos mediante anillos de cinta. El terreno es fácil, sin superar el IIIº, y conduce de manera bastante evidente hasta el cuello del Pájaro.

Aquí encontramos una reunión equipada con dos parabolts con argollas, desde la que podemos asegurar y realizar el último largo por separado.

En nuestro caso decidimos empalmar ambos largos utilizando una sola cuerda de 70 metros. Para reducir el rozamiento, únicamente lazamos una seta durante el recorrido y chapamos la reunión del cuello del Pájaro.

Aun así, el rozamiento de la cuerda contra la roca fue considerable. El trazado del lomo genera bastante fricción incluso sin colocar demasiados seguros, por lo que conviene tenerlo en cuenta antes de decidir empalmar.

Desde el cuello todavía nos quedan unos diez metros de placa (IVº) hasta la cima. Aunque técnicamente no son difíciles, no hay posibilidades de colocar seguros.

Al terminar la placa alcanzamos la cima del Pájaro. La reunión de dos parabolts con argollas no se encuentra exactamente en el punto más alto, sino ligeramente hacia la vertiente norte, mirando en dirección al lugar por donde realizaremos el rápel.

DESCENSO

Desde la cima localizamos la instalación de dos parabolts con argollas orientada hacia la cara norte. Desde aquí realizamos un rápel de aproximadamente 20 metros hasta el conocido Salón del Pájaro. Es importante llegar hasta la zona inferior del callejón y no confundirla con una terraza intermedia.

Una vez en el Salón del Pájaro tenemos dos opciones para continuar el descenso:

Canal oeste (III): Es la opción que utilizamos. Se trata de un destrepe con algunos pasos que requieren cierta técnica y soltura, especialmente en la sección más vertical. En total encontraremos unos tres movimientos donde conviene prestar atención a la colocación de pies y manos.

Aproximadamente a mitad de la canal encontraremos unos cordinos que permiten montar un rápel opcional para evitar los pasos más verticales. Esta alternativa puede resultar útil con la roca mojada, poca visibilidad o cuando algún integrante de la cordada no se siente seguro destrepando. Como siempre, debemos comprobar el estado de los anclajes y cordinos antes de utilizarlos.

Canal este (III): Una alternativa que permite descender por la vertiente este del risco. El recorrido resulta menos evidente y requiere ir buscando el paso entre bloques y pequeños destrepes, aunque puede ser más directo si hemos dejado material al pie de la vía.

En ambos casos, el descenso exige atención. No debemos confundir la dificultad relativamente baja de los destrepes con la ausencia de riesgo, especialmente si la roca está húmeda.

VALORACIÓN PERSONAL

La Rivas-Acuña es una vía que merece la pena por la lógica de su recorrido. Consigue ascender una pared bastante vertical sin necesidad de enfrentarse a grandes dificultades técnicas, aprovechando de forma natural las posibilidades que ofrece la pared. Es una escalada muy variada. Con apenas 135 metros encontramos fisuras de puños, movimientos de bloque, travesías, fisuras verticales, pasos de oposición, setas, etc.

Sus dos pasos de 6a se pueden proteger bien e incluso superar en artificial sencillo. Sin embargo, en los tramos más fáciles, especialmente en el segundo y último largo, la distancia entre seguros exige mantener la atención.

Quizá sea la vía técnicamente más asequible por la que he subido al Pájaro, pero eso no significa que sea una escalada para principiantes. Hay que saber colocar seguros, gestionar el rozamiento, moverse con soltura en terreno fácil pero expuesto y desenvolverse durante la aproximación y el descenso.