
Vía Lucas al risco de La Bota
El risco de la Bota es un pináculo de granito, aislado, a unos 1800m de altura, cerca de los límites de la Pedriza posterior. La única forma de subir hasta su cumbre es escalando.
Un poquito de historia
Teógenes Díaz junto con su habitual compañero de cordada Ángel Tresaco, fueron los primeros en hoyar este aislado risco de la Pedriza en 1932. Para ello tuvieron que ejecutar difíciles pasos de escalada y realizar lo que sería el primer rápel en La Pedriza. El rápel se hizo al contrapeso es decir, Teógenes aguantó a pulso la cuerda para que descendiese Ángel y acto seguido Ángel sujetó el cabo de la cuerda de forma que Teógenes descendiese por el otro lado del risco. Como apunte decir que esta escalada se realizó sin usar ni una sola clavija.
Sin duda, esta aventura podría marcar el comienzo de la edad de oro en La Pedriza, con una sucesión de aperturas de gran dificultad por parte de Teógenes como la grieta Sur de la maza (1933), Torreon de los Galayos (Mayo de 1933), Norte de Peña Blanca (11 de junio de 1933), sin olvidar su «opus magnum» en septiembre de 1935 la Sur del Pájaro.

La bota hacia 1943. (Col. Don Florencio Fuentes) Cinco montañeros en la cima y un par de botas en la base
La escalada artificial llegó a la Pedriza en 1933 con aperturas como la Grieta Sur de la Maza (como ya se ha remarcado) pero no llegó a perfeccionarse hasta los años 50 gracias a Miguel Ángel Herrero, quien fue de los primeros en adoptar el sistema de estribos. A mediados de los 50 surge la figura de Ignacio Lucas Fermín, quien llevó la escalada artificial a otro nivel con aperturas como la Lucas al Cancho de los Muertos, la del Mogote de la Dehesilla o la que nos acontece, la de la Bota.
La vía fue abierta en 1958 por Ignacio Lucas y Antonio Flores con la ayuda de Espías y Antonio Pérez Ayuso. Para la apertura emplearon tacos de madera (de considerable tamaño) drizas y clavos. El comienzo de la vía es común con la Teógenes, una trepada sencilla de IIIº hacia la derecha para después situarse justo debajo de la grieta que surca toda la cara norte. A partir de ahí, en continuo desplome, se escala una fisura ancha hasta llegar a una zona donde comienza a tumbar y se puede continuar en libre (IVº) Se hacía reunión debajo del bloque cimero mediante clavos. Para poder alcanzar la cima era necesario ser muy alto y con ayuda del compañero alcanzar el labio superior de la cima y superarse mediante una buena tracción de brazos o más fácil, mediante un paso de hombros.
Por aquel entonces ya no se bajaba de la cima al contrapeso, sino que habían «retocado» una seta a golpe de maza para que sirviese de punto por donde pasar la cuerda de manera segura y descender mediante un rápel de unos 25m hasta la base.
Cabe destacar la «modernización» de la vía mediante el uso del taladro para poner una chapa en el paso al bloque cimero. Dicha chapa no es original a la apertura y se ha puesto recientemente para poder escalar en libre la salida a cima de forma segura.

Croquis de la vía Lucas. Se reseña con la entrada directa
Escalando la Lucas
Nunca había ido al risco de la Bota, y es que es muy difícil convencer a alguien para pegarse una pateada cuesta arriba de más de dos horas para escalar un risco totalmente aislado y con apenas un par de vías. Dicha situación hizo que me replantease el concepto de cómo ir a escalar allí, queriendo descubrir el risco solo y escalar la cara norte en invierno. Aprovechando la nieve y las bajas temperaturas, elegí un día entre semana para ir a la Pedriza. Durante todo el trayecto solo me cruzo con dos personas (curiosamente una de ellas fue Galo, al cual hacía más de 15 años que no veía)
Según subo, veo que tampoco hay mucha nieve y que lo mismo no encuentro condiciones «invernales» en la vía. Sería una lástima la verdad, pero esta percepción cambia drásticamente al pasar el cruce de los cuatro caminos. Justo después se convierte en una gymkana de hielo. Casi todo el suelo es puro y duro hielo, las rocas por las que hay que trepar también están tapizadas de hielo. Según se va ganando altura el hielo se cubre de nieve y ya es más sencillo caminar… no sin antes dar algún que otro patinazo.

Para llegar a la Bota, hay un momento en el que te tienes que salir del camino e internarte en el bosque. El verdadero problema es encontrar el punto en el que hay que desviarse. No hay ningún tipo de referencia que ayude a decidir en qué punto dejar el camino, ya que absolutamente todo está cubierto de nieve. Mirando el mapa de la Pediza pude apuntar que el desvío se produce sobre los 1830m de altitud. A partir de ese punto, y con la nieve en las rodillas, voy atravesando el bosque, abriendo huella (no sé muy bien hacia dónde). No se ve nada, solo te guía la fé… la fé del cartógrafo que ha dibujado el mapa. Pasado un tiempo, aparece la base del risco y con mucha alegría se llega a una buena base donde dejar las cosas y quitarse toda la nieve de los pies.

Mirando la vía desde abajo, veo que es posible en vez de entrar por la entrada original, escalar directamente desde un diedro hasta el comienzo de la vía, ganando así unos metros de escalada interesantes y haciendo una línea más directa. Lo comento conmigo mismo y estamos de acuerdo, vamos a comenzar desde allí. La vía comienza con una fisura estrecha, para llegar a una fisura muy ancha que por momentos parece que se come todo lo que le eches. Como es lógico dada la estación, de vez en cuando hay que sacar el hielo y la nieve de las fisuras para poder emplazar los seguros.

Según pasan los metros la escalada se hace más interesante y bonita, pudiendo disfrutar de unas vistas impresionantes de La Pedriza. Es una escalada para disfrutar, para sentir.

Vistas durante la escalada
De vuelta a la escalada, mi mayor preocupación era cómo administrar el material de forma que tuviese el material necesario para poder llegar hasta arriba. A veces pensaba que era como un coche que se iba a quedar sin gasolina apenas a unos metros de la meta.

Por suerte supe leer correctamente la vía y pude llegar hasta la parte tumbada de la vía… aunque al estar tapizada de hielo tuve que continuar en artificial hasta la base misma de la cima. Con ayuda de un microfriend en horizontal se llega a la chapa y sin problemas mediante una uña, me cuelgo sobre el labio de la cima de la bota.

Lo ideal sería un gancho más abierto que un grappling de BD (algo tipo Ibis de Pika). Una vez colgado del gancho bien se puede tirar de brazos y subir hasta la cima o tirar de ingenio y mucha diversión para lacear con la cuerda la antigua seta que se utilizaba para rapelar desde la cima. Con ayuda de un prusik puedo construir un seguro extra que ahora sí, me ayuda a llegar a la cima de una forma mucho más cómoda.
La cima es de las bonitas.
Material utilizado para la ascensión en solitario (realizada en enero de 2023):
- Camalot: 0,75 – 1 – 2 -3 – 3.5 – 4 – 5 – 6
- Totems: Amarillo, Verde, Morado, Rojo, Naranja
- Alien: Amarillo
- Camalot C3: 0
- Uña: Grappling
- Casco
- Cuerda de 70m
- Estribos
LARGO 1 [C3a E1 – IVº 25 METROS]
Al comienzo fisura estrecha. Luego ancha, luego más ancha, luego se estrecha y salida a terreno tumbado. Paso mediante un parabolt hasta llegar a la cima gancheando.
Descenso.
Instalación de rápel por la cara norte (dos párabolt M10 unidos con cadena y argolla)
Aprox. 20m desplomados pero sin complicaciones.
Sublime tanto el relato como la escalada, felicidades..
Muchas gracias Arturo!
Buenas.
Bonitas fotos! Ya pienso cuando ir!
Sería factible sin el 5 y 6 de camalot? Repitiendo otras tallas.
Hola,
la vía tiene una sección hacia la mitad con fisura muy ancha. Si vas en artificial, creo que son muy recomendables o cuanto menos un 5. En libre con un 4 se puede hacer esa sección.
Es una escalada muy bonita y clásica!